Viernes 24. enero 2003
La firma. Producciones Viridiana, compañía de teatro oscense, representó la obra "Cómicos y Maleantes" en el Teatro Principal de Zaragoza durante cinco días la pasada semanana. La obra, de exquisita factura y adecuada tensión escénica, cosechó un gran éxito: el público se rindió de forma sincera ante una obra divertida, llena de rigor y muy bien interpretada.
Escribe Antón Castro
Viridiana llegó, actuó y triunfó
(...) En la función del sábado, Producciones Viridiana vivió ese mágico momento de entrega en el que el público se reconoce en la obra, se ha reído en abundancia, ha sido plenamente feliz, y los actores se identifican con la mirada de complicidad del público. El embeleso, si así puede decirse, fue recíproco. Viridiana se fundó hace siete años en Huesca, y en su trayectoria son visibles dos huellas, al menos: la de José Sanchis Sinistierra (...). Y segunda huella la de Luis Felipe Alegre y su compañía El Silbo Vulnerado.
Es precisamente Alegre quien introduce la pieza "Cómicos y Maleantes": un grupo de cómicos de la legua, más bien miserables, aunque hacendosos en escena, deben responder ante el Salto Oficio, en 1643, de una serie de percances o malentendidos en Sigüenza, durante una de sus funciones. Los cómicos, ante el pavorosos silencio de los padres santos, ¿o eran santos padres o reverendos señores?, inician una función de descargo. Intentan probar que son piadosos _uno de los cómicos esgrime una y otra vez una Enciclopedia de la Castidad_, y lo demuestran como saben: con una función de entremeses y pasos, más de que autos, propios del momento. Los actores -recordamos sus nombres porque el nivel es excelente: Miguel Ollés, Kike Lera, Carlos Alcolea, Pilar Barrio, Ana Fernández, Luisa Peralta y Jaime Ocaña- hacen todo lo que saben y lo hacen muy bien: bailan, recitan, cantan, declaman, representan y así, con sutileza, sin sal gorda, convencidos dle obstáculo que deben superar (en el fondo se enfrentan a la posibilidad de la cárcel, de la muerte, del exilio), crean un teatro del mundo, un jardín de alegrías, donde el entremés y el romance, el humor y la broma, el temor y la picardía, adquieren carta de naturaleza.
La obra está dirigida con sabiduría, bien medida y bien vestida por Vicky de Sus y Sonia Oliveros, mejor iluminada. La escenografía ha sido delineada con esa posibilidad constante de crear espacios sin demasiadas complicaciones ni saltos. Aquí, lo baúles funcionanan a la perfección: son un pequeño cofre o metáfora del mundo dentro del mundo que es la representación y la propia existencia.
Pero hay muchas otras cosas: emoción, juego, delirio, evocación de usos y costumbres. Magia. Jesús Arbués sabia lo que se traía entre manos y conocía a la perfección el romancero tradicional, los pasos de Rueda, los autos de Gil Vicente, a los que no ha acudido aquí, la pujanza simbólica de Calderón y del Barroco (más presente de lo que pudiera parecer a primera vista), el sentido satírico de Quevedo, la gracia alada de Lope deVega y el sentido del divertimento del entremés de Cervantes. Con ese saber y la buena asimilación de la tradición, ha armado un argumento que se sostiene, un argumento sustentado cuando es necesario en el sólido monólogo y, muy especialmente, en una composición de Cáncer y en dos entremeses de Cervantes: "Los habladores", donde Kike Lera está extraordinario con esa dicción segura de bólido que parlotea, y "La cueva de Salamanca", algo más larga.
Producciones Viridiana cosechó estupendas críticas. No sólo en la prensa, sino de boca a oreja, El teatro estuvo lleno, y con razón. La compañía joven rindió un homenaje al teatro clásico con los elementos adecuados: con belleza y sugestión, con buena planificación escénica, con sentido del ritmo y sobre todo con un inmenso respeto por el oficio, por el texto, por el teatro mismo, por la interpretación. Estuvo presente, de algún modo, la labor de recuperación de romances de Joaquín Díaz, pero la interpretación resultó sencilla y laboriosa a la vez, amena siemrpre, llena de matices, de sinceridad dramática tanto en las canciones como en lo puramente teatral. Producciones Viridiana dejó, además una estela de seriedad, de rigor, de esfuerzo nada banal, exportables a cualquier sitio. Los largos y, casi interminables aplausos, fueron la confirmación de que es una compañía que cree en sus apuestas y las lleva hasta las últimas consecuencias: diriamos que Arbués y los suyos son "conservadores de un viejo oficio que explica la vida con poesía, con sátira, con denuncia y con la envolvente facilidad de ser otro, y nos invita a vivir otras vidas y a recorrer otros mundos dentro del gran teatro del mundo