CRÍTICAS

“EL DIARIO MONTAÑÉS”. 12-05-2005
Vida y Ocio / CULTURA
Con la sonrisa puesta
FERNANDO LLORENTE
El grupo teatral oscense Producciones Viridiana dice dirigir su último trabajo escénico, 'Un día, una hora' a los adultos con sentido del humor. Pero son varios más los sentidos a los que tienta el espectáculo ideado y dirigido por Jesús Arbués: al de la ternura, al de la belleza, al de la ingenuidad, al de la sencillez, al del absurdo, al de la malicia, al de la complejidad, al de la tristeza, al de la rabia, al de la truculencia, al de la angustia y a tantos más, todos ellos recogidos en el alma del niño y desde ella disparados a ráfagas, dándoles rienda suelta a poco que les dejen. La inocencia cargada de sentidos ..
Niños fueron quienes le procuraron al argentino Javier Villafañe más de 50000 cuentos durante los cuatro años (1978-1982) durante los que recorrió con sus títeres los caminos de Castilla La Mancha y Aragón, proveniente de Venezuela, país en el que vivía exiliado desde que en 1967 la dictadura militar argentina prohibió una de sus obras, 'Don Juan el Zorro'.
Un títere, réplica de Javier Villafañe introduce el espectáculo, compuesto por sesenta cuentos, que dicen cinco actrices vestidas de blanco, y que desde el primer momento ponen una sonrisa en los labios del espectador, una sonrisa que cambia su aspecto según el sentido profundo hasta el que cada cuento hunde, a través de la mirada, el sentir de la palabra, pero que no deja de ser sonrisa, lo suficientemente segura de sí misma como para convocar una lágrima, llegado el caso. ...Fuimos pocos los espectadores que acudimos al tímido llamado de los responsables del Aula de Teatro de la Universidad de Cantabria. Una pena, para los que no estuvieron en la Sala de Medicina el pasado miércoles, día 4. No había niños. El escaso público lo componíamos quienes entre la niñez y la vejez nos disputamos esa edad de nadie, que es la adulta, esa edad en la que los sentidos que bullen en los pliegues del alma del niño y la despliegan, se administran según conveniencias, hasta que en la vejez se enquistan algunos de ellos con menguada capacidad de expresión. ...Para nosotros es para quienes ha montado Jesús Arbués un espectáculo diáfano, limpio, rayando con la pureza formal para arropar unos textos cargados de sentidos, por más que de autoría infantil, más bien precisamente por ello, de unos sentidos aún no deformados a manos del adulto. El blanco domina la escena, matizado a ratos, a ratos reforzado por una iluminación que contribuye a la nitidez de la propuesta teatral. Y cinco actrices jóvenes que logran hacerse oír como las niñas que un juego de proyecciones, tan eficaz como delicado, primero deja ver que llevan dentro y las trascienden, sus vestidos blancos como pantalla, y de las que después se despiden, una pantalla mediante, diciendo adiós a la niñez, y poniendo fin al espectáculo. Un final hermoso para un espectáculo hermoso...Y el titiritero devenido títere presidiendo, en su pequeñez anciana, la escena, y escuchando los cuentos que le contaron, desde su grandeza, unos niños. 'El anciano viajero' es uno de los cuentos que componen la obra de Javier Villafañe 'Los ancianos y las apuestas': «Toda la vida de buscar el lugar en el que quería morir. Aún sigo viajando». El 1 de abril de 1996, encontró ese lugar en Argentina, a donde regresó en 1984. Allí, sin haberlo acabado, se salió del viaje que había iniciado en 1909. Dicen que ese día «los títeres lloraban lágrimas de papel picado». ...Por su parte, este espectador salió de la sala con la sonrisa puesta, y sin quitársele de sus labios, sólo le salía decir de un poco más adentro: ¿ qué bonito!

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