CRÍTICAS
HERALDO DE ARAGÓN
LAS PASIONES QUE NOS MUEVEN A ACTUAR
Escribe Fernando Andú


Ñaque o de piojos y actores
Va desde antiguo, hay un teatro que se inspira en el teatro; todo su éxito radica en trascender los límites del escenario y, desde la perspectiva que da una profundidad. que crece, dejar de ser juego de espejos en que una imagen refleja a otra y así hasta el infinito, para convertirse en momento mágico que suspende , vida, y no mera apariencia de vida, que, vivida con pasión, se nos presenta como una suerte de viaje entretenido a ninguna parte. Así es, desde luego, en «Ñaque o de piojos y actores», de José Sanchis Sinisterra, magnífico texto que, retazando muy diverso material de la literatura de nuestra Edad de Oro, trae noticia de las andanzas de dos pícaros o comediantes que, con el fardo al hombro, sin más tramoya ni artificio, actúan, representan, rememoran y resucitan, todo al mismo tiempo, relatando una historia que ni tuvo principio ni tendrá fin, y así en la -magnífica también- versión que de él nos ofrece Producciones Viridiana, montaje que logra evocar y recrear simultáneamente las pasiones que nos mueven a actuar y que nos llevan a ser personas y no simplemente actos reflejos (o fallidos) de persona.
Actores al encuentro de su público, los intérpretes, a los que el texto exige, antes que nada, compenetración absoluta, van de menos a más y, no sin esfuerzo, acaban por romper la cuarta parecí haciendo que el espectador, ganado por una ilusión que poco a poco le absorbe por completo, quede rendido al fin a la fascinante realidad -lúdica y festiva, pero no sin sombras ni sin dudas- en que de siempre ha consistido el mejor teatro.